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El fondo de reserva de la Seguridad Social ha venido recibiendo durante estos últimos ejercicios importantes dotaciones gracias a los sucesivos superávits alcanzados por la Seguridad Social, lo que constituye una oportuna previsión ante las futuras necesidades que deberá de afrontar el sistema público de pensiones como consecuencia del envejecimiento de la población. Con la garantía con que cuenta actualmente el fondo de reserva se podría atender al pago de cuatro mensualidades de la nómina de las pensiones contributivas.
Este balance tan positivo es fruto de una coyuntura concreta, pues viene determinado, en primer término, por las muertes que ocasionó la guerra civil (1936 a 1939), cuyo cálculo se eleva a casi 1.000.000 de personas, que ha dado lugar a una severa reducción en la entrada de nuevos pensionistas al sistema público. En segundo lugar, se ha producido un considerable aumento de nuevos cotizantes a causa del baby boom de los años 70. Y una tercera causa la motiva el hecho de que mas de un millón de trabajadores extranjeros están trabajando dentro de los llamémosles parámetros legales.
Sin embargo podemos asegurar que este panorama tan halagüeño puede estar en manos de las mujeres, ya que conviene no perder de vista que la fecundidad de la mujer española está en 1,2 hijos por mujer, y por tanto entre las más bajas del mundo. Para que la población española se mantuviera estable y así evitar su envejecimiento, la tasa de sustitución tendría que ser la de 2,2 hijos por mujer.
Es una buena baza que tenemos las mujeres para reivindicar más paridad en la percepción de sueldos, en la representatividad tanto social como política y en el encaje en puestos de responsabilidad de cualquier ámbito, a cambio de forzar la siempre venturosa exclusividad de concebir más hijos.
Mercedes Vilá es asesora laboral y agente de seguros. Graduada Social por la Universidad de Lleida. Titulada en prevención de riesgos laborales.
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